Yessenia Galindo y Elizabeth Méndez en el Immigration Movement International. Fotos Marco Aurelio

Yessenia Galindo y Elizabeth Méndez en el Immigration Movement International. Fotos Marco Aurelio

“En la historia de Queens sólo tenemos a la congresista Nydia Velázquez, cuyo distrito tiene un pedazo de Queens, y a la concejal de Corona, Julissa Ferreras. ¿Dónde está el resto de jóvenes mujeres intentando un puesto político?”, se preguntó Haydee Zambrano, fundadora de Mujeres latinas en Acción. “Queens ya tiene una gran masa de gente mexicana, ecuatoriana, colombiana y demás latinos, pero tienen un grave problema: carecen de unidad. Pongamos un grupo de latinos juntos y verás lo que pasa. Cada cual tratando de recibir crédito por lo que han hecho, pero nadie hace mucho para unirnos porque cada cual está celoso del otro. ¿Cuándo es que vamos a crecer?”.

CUNY’s Voices of New York translated this article to English.

Según el último estudio realizado por CLACLS (Center for Latino American, Caribbean & Latino Studies 2009) llamado “Perfil de la Mujer Latina en Nueva York”, Queens es el condado con la segunda población más alta de mujeres latinas (25.8%). La mujer latina se divorcia más (21.5%) que las no latinas (12.9%). Sólo el 16% de latinas recibe una educación universitaria de cuatro años, comparado con el 38% de las no latinas. Las latinas ganaron un promedio de $19.226 a año y las demás $34.505. El estudio concluye que: La mujer latina inmigrante en Nueva York es más joven, menos educada y gana menos salario que la mujer inmigrante no latina.

Zambrano sigue en su análisis: “Creo que el desarrollo de la mujer latina en Queens está en un proceso embriónico. Aunque nuestra población ha crecido inmensamente, las pocas líderes que teníamos ya no están tan activas. Las más jóvenes han llegado de nuestros países y se preocupan por sobrevivir, por sus empleos y familias, por su legalización y por sus familiares en los países nativos”.

Existe además el perfil de la mujer inmigrante no profesional que es abusada en el trabajo y el hogar y tiene baja autoestima. Organizaciones como New Immigrant Comunity Empowerment (NICE) les ofrece servicios sociales básicos. “En el último año nos hemos tratado de enfocar en las mujeres que acaban de llegar a este país y no tienen papeles. Queens es el epicentro este tipo de inmigrantes. Hay niñeras, aseadoras y enfermeras qu son más difíciles de organizar que los hombres porque están aisladas. A lo hombres los encuentras en las calles, mientras que las mujeres se aglutinan en redes sociales”, dijo Valeria Treves, directora de NICE.

Valeria Treves, directora de NICE.

Valeria Treves, directora de NICE.

Un ejemplo es Catalina Antonio, inmigrante mexicana que desde hace 15 años lidera uno de ésos proyectos con mujeres en NICE. “En la campaña para las trabajadoras domésticas de 25 a 45 años, les enseñamos a no dejarse maltratar y a exigir sus salarios. El proyecto sólo lleva tres meses y asisten en su mayoría mujeres que viven en Queens”, dijo Antonio.

Treves y Antonio coinciden con Nayibe Nuñez-Berger, presidenta del Centro Cultural Latinomericano de Queens, en que el miedo es el mayor reto de las latinas de Queens. “La nuevas mujeres inmigrantes deben entender que hay leyes para protegerlas y no hay absolutamente nada económico que pueda sustituir el aprecio personal, estar satisfechas y salir adelante sin tolerar el abuso bajo ninguna circunstancia”, dijo Núnez-Berger.

“A pesar de los esfuerzos que hacemos para divulgar éstos servicios en la comunidad, ya sea repartiendo información en el tren, en la Avenida Roosevelt o negocios comerciales, muchas de las mujeres hacen caso omiso. Les sugiero que hablen, que no tengan miedo porque como seres humanos tenemos mucho valor y debemos ser respetadas”, añadió Antonio.

Catalina Antonio de NICE.

Catalina Antonio de NICE.

Treves dijo que “a las mujeres les falta mucho para que entiendan sus derechos laborales. Deben aprender a comunicar sus problemas y que hay ayuda si la necesitan. Muchas mujeres están aquí habiendo dejando a sus hijos atrás, manteniendo a sus familias desde aquí y esa es una gran carga.”

Nuñez-Berger difiere un poco y argumenta que el hogar hace la diferencia. “No es la educación formal o académica la que nos va a ayudar como personas, sino la formación en la familia para que nuestras niñas se hagan respetar y los niños respeten a las mujeres. Estamos criando una generación que todavía no entiende que la responsabilidad es compartida, todavía esperan que la mujer sea la que hace todas las cosas del hogar. Necesitamos que estas mujeres se aprecien, sobre todo, cuando hay pobreza. Allí nace la explotación sexual a niñas de 12 años como lo vemos en los barrios de Queens. Todas esas niñas menores de edad que se visten y maquillan como mujeres adultas con falsas identificaciones. Tenemos que involucrar a los padres para que dejen la indiferencia”.

Como sicóloga, Núñez-Berger reconoce la importancia del rol de los padres. “Es fundamental que los hijos vean que sus padres se respetan, que no hay malas palabras ni gritos, para que aprenden a convivir con los demás. Aunque también debemos reconocer que hay hogares latinos en donde hay buenos ejemplos y respeto”. Esta profesional critica a algunas organizaciones de la comunidad que tampoco saben ayudar o instruir a nuestras mujeres o familias. “Su personal necesita aprender a comportarse antes de enseñar”.

Identidad inmigrante

En el Movimiento Inmigrante Internacional, con sede en Corona, se puede apreciar el otro lado de la moneda. Elizabeth Méndez, coordinadora de actividades, habla así de su experiencia: “Estas mujeres son el corazón de nuestro proyecto, están aquí todos los días, nos ayudan con todo, con los niños, el espacio y a convocar personas para los eventos. Hemos visto un cambio muy grande en sus personalidades, son más abiertas, todas se conocen ahora, es algo muy bonito porque tenemos una comunidad, es casi como una familia. Eso me inspira mucho porque sé que son capaces de hacer de todo, sólo necesitan saber cuáles son sus derechos y los servicios que pueden aprovechar. Ya pasaron la parte más difícil que fue cruzar la frontera”.

Reconociendo la importancia que tienen las organizaciones latinas y las agencias del estado en la formación de las mujeres, Valeria Treves insiste: “Las agencias deben ser más accesibles, tener horarios que se ajusten a los trabajos de las mujeres para que puedan hacer sus reclamos y en su propio idioma. Las agencias del gobierno deben adaptarse más a las mujeres trabajadoras. No creo que a las mujeres latinas les falte iniciativa en lo más mínimo, creo que son mujeres muy valientes y con mucho emprendimiento, lo que nos falta es poder unirnos, que sea un trabajo conjunto con estrategias para lograr mejores condiciones.

“Siempre ha existido la explotación de los derechos de las mujeres, en tiempos buenos o malos. Esto va más allá de la crisis. Es darle visibilidad a la labor de las trabajadoras en el hogar, poder construir una sociedad dónde su trabajo se valore, sea bien remunerado y que no exista la más mínima excusa por parte de los jefes para explotar a sus empleados, sean los tiempos que sean”.

Zambrano insiste en la solución del poder político: “Mi sugerencia es que de una vez por todas comprendamos que al llegar a esta nación, lo primero que debemos hacer es unirnos a un grupo político. En Queens necesitamos un comité político de mujeres que comience a educar a nuestras jóvenes profesionales para llevarlas al éxito nacional”.

Por Lina Zuleta linazuleta420@hotmail.com

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