Analista político
Arnoldo Torres

La comunidad está a prueba

Analista político

Hoy en día muchos dudan si nuestro sistema político es capaz de lidiar con las realidades que enfrentamos e impactan nuestro futuro. Los votantes de esta nación se sintieron incómodos con los dos candidatos presidenciales. El número de votantes, menos que en el 2008, refleja este descontento.

En una nación en donde los noticieros y las cadenas hablan cada día de las bellezas de la democracia y los candidatos exhiben la bandera de USA en sus solapas, 93 millones de ciudadanos no votaron: 57.5 % de aquellos elegibles salieron a votar, comparado con el 62.3 % en el 2008 y el 60.4 % en el 2004.

He participado en la política latina y pública desde 1975. He observado elecciones nacionales desde 1976. He presenciado al “gigante dormido” del poder político latino, la llamada “Década de los Hispanos” en los años 80 y el incremento de latinos electos en los años 90 para concluir que los dos partidos políticos se aferran al poder engañando a los latinos.

Los medios de comunicación liberales y conservadores controlan la narrativa del crecimiento del poder político de los latinos. Hablan de nosotros, pero casi nunca hacemos parte de la discusión en NBC, CBS, ABC, CNN, Fox, CSPAN y MSNBC.

Ahora, por primera vez, creo que los votantes latinos han llegado al punto en donde podemos reclamar poder político. El papel que jugamos durante las elecciones en los estados indecisos de Nevada, Colorado y Florida son la prueba de que hemos madurado. Los hechos me permiten llegar a esa conclusión. Salimos a votar, quizás por el peor de los dos, pero votamos. Mientras que nuestro promedio de votantes fue menos en el 2012 (78%) y que en el 2008 (84%), ahora somos el 10% del electorado nacional. Es consistente con el constante crecimiento desde el 2004 (8%) y el 2008 (9%). Nacionalmente, como se demostró en estos tres importantes estados, los latinos son gran parte del crecimiento de los votantes.

Hemos gastado más de cuatro décadas para llegar a esta situación. Nuestros mentores han sido del partido demócrata y republicano. Nuestros candidatos han corrido sobre la plataforma de que para ser justos y democráticos, la política necesitan más latinos. Casi nunca expresamos una visión política para remediar los problemas que hemos enfrentado en los últimos 40 años. No nos preparamos para llegar a tener poder político. Invertimos el tiempo hablando de nuestro deseo de llegar.

Ahora que hemos llegado, ¿qué podemos hacer?

Pensemos sobre esto. Tenemos tres latinos en el Senado y todos de origen cubano. Uno en Florida, otro en Nueva Jersey y otro nacido en Canadá que representa a Texas. Tenemos 29 de los nuestros en la Casa de Representantes, una ganancia de cuatro en una institución que ha perdido el respeto y apoyo del público. Ha sido completamente disfuncional cuando hemos necesitado su ayuda. Aunque nunca imaginamos poder llegar a tener semejante representación latina en el Congreso.

Sin embargo, ninguno de los latinos electos recientemente habló de este problema estructural en el Congreso. Sus campañas fueron estándar. En otras palabras, no fueron campañas de ideas, visión y asuntos específicos. En el Senado de Texas la realidad de los latinos estuvo ausente, se concentraron en criticar la filosofía y posición de los republicanos. No hubo ideas, soluciones o filosofías.

Antes de que se secara la tinta del discurso del presidente Obama, la izquierda liberal en D.C. organizaba grupos de inmigrantes latinos para exigirle al primer mandatario reformas de inmigración “ahora que los latinos lo han elegido”. Es desalentador. Una vez más, en lugar de iniciar y demandar, comenzamos a quejarnos y a reaccionar. En lugar de proponer nuestras versiones de lo que debemos hacer, entonces demandamos el pago.

Los congresistas latinos deben comenzar un diálogo serio e inclusivo con nuestra comunidad en cuanto a la economía que históricamente ha desquebrajado nuestro futuro. Si argumentamos que el establecimiento no tiene interés en nuestros políticos, entonces los legisladores latinos nos deben decir qué debemos hacer. Debemos incluir temas como educación, salud y el crimen en nuestras comunidades.

En inmigración no podemos permitir que los senadores Chuck Schumer y Lindsay Graham lleven la antorcha de la reforma de inmigración. No los motiva una solución, pero se aprovechan de la situación. Amos están muy alejados de nuestra realidad y no pueden hallar una solución práctica. No podemos aproximarnos a este desafío con ideologías o ángulos políticos. Es imperativo que los latinos lleven la delantera en este debate para acabar con el sufrimiento humano, dilemas, conflictos y consecuencias imprevistas de los desplazamientos masivos de inmigrantes indocumentados en USA y en sus respectivos países. Si hay escasez de liderazgo en los dos partidos en cuanto a inmigración, si nos preocupa la separación de nuestras familias, el abuso de trabajadores y las prácticas discriminatorias contra inmigrantes, entonces debemos proponer nuestras propias soluciones en un asunto que afecta a toda la sociedad. No podemos ser miopes o etnocentrista.

Schumer y Graham han escrito que su proyecto de ley “…tiene cuatro pilares: requerir tarjetas de Seguro Social biométricas para asegurarnos que los trabajadores ilegales no puedan conseguir empleo, satisfacer y fortalecer la seguridad en la frontera y en el interior del país, crear un proceso para admitir a trabajadores temporales, y construir un camino para legalizar a aquellos que se hallan en los Estados Unidos”. Aunque estos son componentes importantes de una reforma integral de inmigración, este procedimiento es incompleto y creará un sistema nacional de identificación en esta nación.

Debemos sentirnos orgullosos de lo que hicimos como comunidad el pasado noviembre. Participamos en un proceso que nos encamina al cambio. No perdamos de vista que este es simplemente el primer paso y que luego viene la responsabilidad del gobierno. Lo más difícil es hacer que las cosas sucedan y poner sobre la mesa las políticas que beneficien a la nación y no a un grupo. Recuerde este dicho: “cuidado con tus deseos”.

Nuestros deseos se ha convertido en realidad y lo mejor es que superemos a todos aquellos que hemos criticado durante décadas.

Por Arnoldo Torres, asesor y estratega político. Vive en California y es una voz disidente y progresista.

IN ENGLISH:

Latinos and 2012 Elections: Be Careful What You Wish For

There is growing doubt today whether our political system is able to deal with the realities that confront us and significantly impact our futures. U.S. voters were uneasy with the two presidential candidates they had before them. The turnout, lower than in 2008, reflects this disconnect.

In the country where newscasts and networks speak daily about democracy and its greatness and candidates are compelled to wear a U.S. flag pin on their lapels, 93 million eligible citizens did not vote: 57.5% of all eligible voters turned out in, compared to 62.3% in 2008 and 60.4% in 2004.

I have been involved in Latino politics and public policy since 1975. I have participated and observed national elections since 1976. I have been through the “sleeping giant” claims about Latino political power, the so-called “Decade of the Hispanic” in the 1980s, the steady ascendance to elected office by Latinos in the 1990s, and the recognition that both political parties are committed to the attainment and maintenance of power at the expense of Latinos.

Throughout all this time, the liberal and conservative media controlled and set the narrative for Latino political growth. We were talked about and analyzed but seldom were we part of that discussion on NBC, CBS, ABC, CNN, Fox, CSPAN, MSNBC.

Now, for the very first time, I believe Latino voters have arrived at a point where we can claim political power. The role we played in the election outcomes in key swing states of Nevada, Colorado and Florida are proof that we have arrived. The facts allow me to reach that conclusion. We went out and voted — probably for the lesser of two damaged products. While our turnout efficiency was less in 2012 (78%) than in 2008 (84%), we now comprise 10% of the national electorate. This is consistent with the constant increase since 2004 at 8% and 2008 at 9%. Nationally, as demonstrated in these three key states, Latino voters made up a growing share of voters.

We have spent better than four decades working to get to this position. Many of our political mentors have been in the Democratic and Republican parties. We have run for office on the platform that to be fair and democratic, politics needs more Latinos. Seldom have we pressed political visions of specific policies we would introduce to remedy the problems we have talked about for the last 40 years. I believe we have not prepared to get to this point of having political power. We spent entirely too much time talking about our desire to get here.

Now that we have arrived, what will we do?

Think about it. We have three Latinos in the U.S. Senate, all of Cuban heritage. One from Florida, New Jersey and now one born in Canada representing Texas. We have 28 in the House of Representatives, a net gain of four in an institution that has little support or respect from the public. It has been phenomenally dysfunctional during times when it needed to be at its best. Many could only have imagined having such representation in Congress by Latinos.

However, few if any of the newly elected Latino members spoke about how they would help change these serious structural problems in Congress. Their campaigns were standard fair as campaigns go. In other words, they were not campaigns of new ideas, vision, and specifics. With the exception of the Texas U.S. Senate race, most of these campaigns hit Republican incumbents hard or criticized the Republican position and philosophy. The campaigns were not about competing ideas, solutions, or philosophies. The Texas race hardly addressed any of the main issues of concern to Latinos and the fact that the Republican and Democratic strategies had excluded the reality of Latinos that “one size does not fit all”.

Before the ink was dry on President Obama’s victory speech, the liberal left in D.C. was orchestrating Latino immigrant groups to call out the President to move on immigration now that Latinos had “elected him.” This is so disconcerting. Once again rather than initiate, we demand, we complain, we request — we react. Rather than propose our version of what should be done on the issues of the day, we demand payment.

This history making contingency of Latino members of Congress should begin a serious and inclusive dialogue within our own large and complex Latino community in the U.S. on the economic issues that have historically hamstrung our future. Since we argue that the political establishment does not take such interest our Latino politicos should demonstrate how to do it. While we are at it we should include the issues of education, health, and crime in our communities.

On immigration, we should not allow Senators Chuck Schumer and Lindsay Graham to lead the way on immigration reform legislation. They are not solution driven, they are elements of appeasement! Both members are very far removed from the realities that are necessary to reach reasonable and practical solutions. We cannot afford to approach this challenge from an ideological or political angle. It is imperative that Latinos lead this debate with ideas that solve the human suffering, dilemmas, conflicts, unintended consequences that undocumented flows from various countries to the U.S. cause in this nation as well as in the countries of origin. Since we have bitterly pointed out the poor leadership this issue has received from both parties, since we have long been troubled by the separation of families, abuse of workers, and discriminatory treatment of immigrants, we must set the standard for approaching this complex issue and not forget that it impacts all of society in one form or another. We cannot be myopic or ethnocentric!

The Schumer-Graham have written that their bill “…has four pillars: requiring biometric Social Security cards to ensure that illegal workers cannot get jobs; fulfilling and strengthening commitments to border security and interior enforcement; creating a process for admitting temporary workers; and implementing a tough but fair path to legalization for those already here”. While these are all interesting components of a comprehensive immigration reform package, this approach is very incomplete and despite its representations will produce a national ID system in the US.

We should be proud of what everyday Latinos and Latinas did last November. We all participated in a process that can and did lead to change. We must not lose sight of the fact that this is simply the first step followed by the responsibility to govern. The hard part is making things happen, bringing about the policies that benefit a nation not one group. Remember the saying “Be careful what you wish for”?

Our wish has come true and we better perform a lot better than those we have been criticizing for decades.

By Arnoldo Torres

 

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